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Elija 12 langostinos crudos, frescos y grandes. Los frescos son más sabrosos que los congelados. Pélelos. Hay que sacarles primero la cabeza e ir deshojando el caparazón. También se puede retirar la carcasa y dejar la cola o la cabeza como decoración. En caso de dejar las colas hay que evitar que estas se quemen durante la cocción.
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Una vez pelados, con la punta de un cuchillo filoso, hacerles una pequeña incisión a lo largo del lomo, para retirar la venita negra que lo atraviesa (es el intestino). Cuando la vea, tire de ella y descártela.
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Inserte 6 langostinos en 1 pincho de metal. Esta es una porción bien generosa para una persona. Repita con el resto de las espaditas.
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La parrilla debe estar bien limpia y caliente, a 20 cm de las brasas. Pincele con una cucharada de aceite de oliva la zona de la parrilla que va a utilizar para las brochetas.
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Pincele los langostinos con 2 cucharadas de aceite de oliva. Ponga las brochetas sobre la parrilla caliente, a fuego moderado. Cocínelas 3 de cada lado para que no pierdan textura ni jugos. Los langostinos deben quedar brillosos.
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Mientras tanto, mezcle 1 pocillo de aceite de oliva con 1 cucharada de pimentón de la Vera (o pimentón ahumado). Vuelva a pincelar los langostinos con este aceite y sálelos a gusto con sal marina. Sirva las brochetas sobre una plancha de hierro caliente con gajos de limón y, si quiere, con papas fritas.