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Si quiere lograr un asado de primera, olvídese de los pescados y mariscos congelados. Conservan la mitad del sabor y, al cocinarse, desprenden mucho líquido, quedan secos, acartonados y sin gusto.
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Limpie los langostinos, quíteles el caparazón y, con la punta del cuchillo, retire la venita negra que le atraviesa el lomo. Compre chipirones y callos de vieira limpios (son como botones grandes). Corte los pescados al sesgo (en diagonal, al bies), cada uno en 4 trozos.
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Prepare el fuego con carbón de quebracho colorado. Hace que el fuego sea duradero y produzca un ahumado muy suave que aporta el aroma justo.
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Limpie la parrilla. Deje que los hierros se quemen un rato con abundante brasa. Píntelos con aceite para evitar que los pescados se peguen. Además, el aceite les dará brillo y sabor. El fuego tiene que ser fuerte: el pescado y los mariscos deben cocinarse rápido.
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Tenga todos los ingredientes listos. Comience por los pescados. Colóquelos sobre la parrilla, a 15 cm de las brasas. Cuando lleven 2 o 3 minutos, sume los mariscos y cocine 2 minutos más. Dé vuelta pescados y mariscos. Cocine 4 a 5 minutos más y retire todo del fuego. Sale con sal marina. Si quiere, pincele las piezas con manteca perfumada con tomillo y pimentón. Acompañe con gajos de limón y sirva.
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Preparación de la manteca perfumada: Mezcle 100 gr de manteca a punto pomada (retirarla una hora antes de la heladera para que tome temperatura ambiente), con 1 ramito de tomillo picado y 1 cucharada de pimentón ahumado.
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Haga un rollito, envuélvalo en papel film y consérvelo en la heladera para saborizar los pescados, una vez cocidos. Se puede conservar hasta tres meses.