Se limpian los pescados, se sazonan con sal fina, cubriéndolos con las finas hierbas rehogadas en mantequilla.
Se ponen en una fuente de horno con mantequilla derretida, dejando la parte más oscura y gruesa para abajo; se espolvorean con pimienta y pan rallado y unas bolitas de mantequilla, poniéndolos a fuego vivo unos dos o tres minutos; seguidamente se meten al horno unos cinco minutos más.
Se sirven a continuación en la misma fuente.